Especialidad · Ansiedad
Ansiedad generalizada, ataques de pánico, ansiedad social, ansiedad anticipatoria. Tienen tratamiento, y funciona.
La ansiedad no es nervios, ni "ser un poco intensa", ni falta de carácter. Es una respuesta del sistema nervioso pensada para protegerte de amenazas reales, que se ha desregulado y se activa fuera de contexto. Tu cuerpo responde como si hubiera peligro cuando solo hay una reunión, una llamada pendiente o un correo sin leer.
El problema no es tener ansiedad — todo el mundo tiene un sistema de alerta — sino que ese sistema no sepa apagarse. Cuando lleva meses encendido, agota. Aparece cansancio crónico, irritabilidad, insomnio, problemas digestivos, sensación de que vas detrás del día sin alcanzarlo nunca. Y el círculo se cierra: estás cansada de estar ansiosa, lo cual te genera más ansiedad.
Tres cosas importantes que conviene aclarar desde el principio:
Preocupación constante por cosas que pueden o no pasar. La sensación de no poder "soltar" — siempre hay algo que vigilar. Suele ir con tensión muscular sostenida, irritabilidad, dificultad para concentrarse y problemas de sueño.
Episodios agudos de ansiedad intensa que aparecen aparentemente de la nada. Sensación de que te falta el aire, de que te vas a morir, de que pierdes el control. Suelen durar entre 10 y 30 minutos. Lo que más asusta no es el ataque en sí, sino el miedo a que vuelva — y eso refuerza el patrón.
Miedo intenso a ser juzgada en situaciones sociales: hablar en público, conocer gente nueva, almuerzos de trabajo, llamadas. No es timidez ni "ser introvertida"; es un sistema que interpreta lo social como amenaza y se prepara para huir.
El sistema se activa antes de que pase nada. Pensar en algo (un viaje, una visita médica, una conversación pendiente) ya dispara síntomas físicos. Acabas evitando para no sentir lo que sientes solo de imaginarlo.
La ansiedad no se "quita". Se entiende, se gestiona y se transforma en una señal que sabes leer, en lugar de en un enemigo del que escapar. En las primeras sesiones evaluamos qué tipo de ansiedad tienes, cuándo y cómo se activa, y qué función cumple en tu vida. Después trabajamos en dos planos.
Técnicas concretas para regular el sistema nervioso, reducir la activación y romper los círculos viciosos: evitación, rumiación, hipervigilancia. Algunas son cosas que se hacen en sesión; otras son prácticas cortas que llevas al día a día. Aquí entra el trabajo con respiración diafragmática, exposición gradual a lo evitado, higiene de sueño y reestructuración de hábitos que mantienen el problema.
Qué está alimentando esa ansiedad. Qué necesidades no cubiertas, qué exigencias internas, qué patrones de relación, qué creencias sobre ti que llevan mucho tiempo funcionando como reglas tácitas. Aquí es donde se produce el cambio que se sostiene en el tiempo, en lugar de aprender solo "trucos para el momento".
No puedo prometerte un número de sesiones exacto — depende mucho del tipo de ansiedad, del tiempo que lleve activa, y de cuánto se haya construido sobre ella. Pero sí puedo darte una referencia honesta de lo que vemos en consulta:
Para algunos casos (ansiedad situacional, miedo concreto) bastan procesos cortos de 6-8 sesiones. Para ansiedad generalizada que lleva años activa, suelen ser procesos más largos. Lo decidimos juntos según vamos avanzando, sin rigideces.
Depende. En ansiedad leve o moderada, la psicoterapia sola suele ser suficiente. En ansiedad severa o cuando hay riesgo de pánico recurrente, el acompañamiento puntual con psicofármacos prescritos por psiquiatría puede ayudar. No prescribo medicación — no es mi competencia — pero te derivo a profesionales de confianza si lo necesitas.
Sí. Las revisiones sistemáticas de los últimos años apuntan a resultados comparables a la modalidad presencial para trastornos de ansiedad. Lo que más pesa en el resultado es el vínculo terapéutico y la calidad del trabajo, no el formato.
Sería información muy útil. Trabajaríamos con él en directo, no contra él. La idea no es evitar los ataques, sino aprender a estar con ellos hasta que el cuerpo deje de tener motivos para repetirlos.
La mayoría de personas notan algún cambio en las 2-4 primeras sesiones — más por la sensación de estar entendiendo qué pasa que por una "cura". El alivio sostenido suele empezar entre la sesión 6 y 12.
60 minutos por videollamada. 70 €. Sin compromiso de continuidad: si después no encajamos, no pasa nada.
Reservar primera consulta →