Qué pasa de verdad en una primera sesión de psicología online
La primera sesión de terapia, antes de hacerla, ocupa un sitio raro en la cabeza. Mezcla de "tengo que contar toda mi vida", "la psicóloga me va a juzgar", "voy a llorar todo el rato", "tengo que llevar las cosas claras". Y luego se hace, y casi siempre la persona termina diciendo: "vale, no era esto".
Te cuento qué pasa de verdad, sobre todo si va a ser online — porque las dudas suelen aumentar cuando es por videollamada.
Antes de la sesión
En cuanto reservas recibes un email de confirmación con todos los detalles: fecha, hora, factura y el link único de la videollamada para el día de la cita. No hace falta instalar nada, se abre desde el propio email.
Te recomiendo:
- Buscar un sitio donde puedas hablar sin que te interrumpan ni te oigan. Si no lo tienes en casa, la libreta de un coche aparcado vale.
- Auriculares (no imprescindibles, pero ayudan a sentir más intimidad).
- Un vaso de agua. Sí, en serio.
- Pañuelos a mano. Por si acaso.
Los primeros 5-10 minutos
No te pongo en una "entrevista clínica". Empiezo preguntándote cómo estás justo ahora, cómo ha sido para ti decidir reservar, qué expectativas traes. Es información valiosa y al mismo tiempo te da unos minutos para acomodarte a la videollamada y a mi cara. La mayoría de la gente, en estos primeros minutos, baja un punto la guardia. Es lo que se busca.
No tienes que llegar con todo "ordenado". Si llegas con todo revuelto, lo trabajamos desde ahí. Es lo más honesto.
El cuerpo central de la sesión
Aquí empezamos a mirar lo que te trae. No con una secuencia rígida — cada persona necesita un orden distinto — pero solemos pasar por estos terrenos:
Qué te ocurre exactamente
No "ansiedad en general", sino: cuándo aparece, cómo se nota, qué la dispara, qué la calma, desde cuándo, qué has probado. Lo concreto importa más que lo etiquetado.
Qué hay alrededor
Vínculos, trabajo, salud física, familia, sueño, momento vital. No para meterme en tu vida, sino porque casi nunca lo que te trae a consulta vive aislado.
Qué ha pasado antes
Si has hecho terapia antes, cómo fue. Si no, qué te ha llevado a pedirla ahora. Información relevante de tu historia (no toda, solo la que toque).
Qué quieres tú de esto
Es la pregunta que muchas personas no se han hecho explícitamente. ¿Quieres entender? ¿Quieres alivio? ¿Quieres dejar de hacer algo? ¿Quieres tomar una decisión? Saber qué buscas ayuda a no perder tiempo en lo que no te interesa.
Los últimos 10 minutos
Te cuento lo que he ido entendiendo, te propongo cómo veo el trabajo si decidimos seguir, y te pregunto cómo lo ves tú. Aquí tú decides si quieres continuar, si quieres pensarlo unos días, o si ves que no encajamos. Las tres opciones son válidas y ninguna me ofende.
Si seguimos, definimos: frecuencia inicial (semanal suele ser el punto de partida), próxima cita, y dos o tres ideas concretas con las que salir hoy.
Después de la sesión
Suele aparecer una mezcla rara: alivio (por haberlo hecho), cansancio (porque pensar en uno mismo durante una hora cansa), y a veces algo de desordenamiento durante 24-48 horas. Es normal. La primera sesión mueve cosas que llevaban tiempo quietas. No tienes que "asimilar" nada deprisa.
Recibes la factura por correo, los detalles de la próxima cita si la has reservado, y, si has pedido bono, el seguimiento de las sesiones disponibles.
¿Y si lloro? ¿Y si me bloqueo? ¿Y si no se me ocurre qué decir?
Pasa todo el rato. La gente llora, se bloquea, se queda en blanco, dice una frase y luego "no, espera, no era eso". Llorar no es un problema, es un dato útil. Bloquearse tampoco lo es: yo te ayudo a salir del bloqueo. Y "no se me ocurre qué decir" es, a menudo, justo el sitio del que conviene tirar.
El miedo a "no estar mal del todo"
Una duda que aparece mucho: "¿es para tanto lo que me pasa como para ir a terapia?". Sí. La terapia no es solo para crisis. Es también para entenderse mejor, para parar antes de que algo escale, para procesar cosas que llevan tiempo siendo ruido de fondo. Si te has parado a pensar si necesitas ayuda, normalmente la respuesta es que sí o, al menos, que vale la pena explorarlo en una primera sesión.
¿Reservamos esa primera sesión?
60 minutos por videollamada · Sin compromiso de continuidad.
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